CAPIOVÍ, Misiones. La jornada en Capioví no fue un operativo más; fue una mañana de encuentros y soluciones esperadas. En el Centro Integrador Comunitario (CIC), el programa Mirar Mejor volvió a encender una luz de esperanza para muchos vecinos que, por falta de recursos o por la dificultad de viajar a centros de mayor complejidad, venían postergando el cuidado de sus ojos. Con la coordinación del IPLyC y la atención profesional de la Sociedad de Oftalmología de Misiones, se entregaron diagnósticos y recetas de anteojos sin costo, transformando la realidad cotidiana de quienes ya no podían leer un libro o trabajar con comodidad.
Detrás de cada par de anteojos hay una historia humana que conmueve. Como la de Antonio López, quien a sus años usará lentes por primera vez: "Casi no veo, me molesta la vista en todo momento y cuesta viajar para estos controles", confesó con alivio al saber que su problema tiene solución. O el caso de Alejandra, quien describió esa sensación mágica que muchos damos por sentada: "Cuando en el control me colocó los lentes, el alivio fue al instante. Siento una alegría enorme porque ya me cansaba hasta ver la tele". Para vecinos como María Fitzke, que ya pasó por una cirugía de cataratas, tener el control médico en su propio pueblo fue la tranquilidad de saber que su salud marcha bien sin tener que trasladarse kilómetros.
Tecnología con sentido social
El presidente del IPLyC, Héctor Rojas Decut, resumió el espíritu de la jornada al señalar que el bienestar de la comunidad es la prioridad: "Este programa es una herramienta para la transformación de la calidad de vida. Con tecnología puesta al servicio de la gente, reivindicamos que mirar mejor es, definitivamente, vivir mejor". En un contexto donde la salud visual a veces parece un lujo, Misiones apuesta por la cercanía, asegurando que cada vecino, sin importar dónde viva, tenga el derecho de volver a ver con claridad el futuro de su comunidad.







