Este avance no es casualidad. En 2019, por iniciativa del ingeniero Carlos Rovira, la Cámara de Representantes declaró al Loro Pecho Vinoso como Monumento Natural Provincial. Esta norma fue un blindaje legal que prohibió estrictamente su caza, comercialización y tenencia, otorgándole el máximo estatus de protección junto a otras especies como el Bailarín Azul y el Bailarín Castaño.
Sin embargo, el corazón del éxito estuvo en Tobuna. Allí, unas 120 familias trabajaron junto al Proyecto Selva de Pino Paraná en:
Protección de nidos: Monitoreo constante para evitar el saqueo.
Reforestación: Plantación de árboles nativos, especialmente el Pino Paraná, su hábitat esencial.
Educación: Campañas intensas para desalentar el mascotismo, una de las principales amenazas de la especie debido a su plumaje y capacidad de repetir sonidos.
El Pecho Vinoso es un loro de unos 35 centímetros, de pico rosado y hábitos gregarios (se mueve en bandadas). Su reproducción es particularmente delicada: son aves estrictamente monógamas y la incubación de los huevos dura 26 días, lo que hace que cualquier alteración en su entorno ponga en riesgo a toda una generación.
Con este repunte poblacional, Misiones demuestra que el esfuerzo por preservar la fauna autóctona da frutos concretos, transformando a San Pedro en el último gran refugio nacional para esta joya de la selva misionera.






