Ante el actual panorama, el Ministerio de Salud Pública elaboró un listado a partir de los medicamentos recibidos y del volumen habitual de consumo. Entre los productos que la provincia deberá garantizar figuran amlodipina, losartán combinado con amlodipina, atenolol, bisoprolol, carvedilol, enalapril, furosemida e hidroclorotiazida. La mayoría de estos medicamentos son utilizados principalmente para patologías cardiovasculares e hipertensión.
La nómina incluye metformina y gliclazida para diabetes y trastornos metabólicos, también se contempla amoxicilina, amoxicilina con ácido clavulánico, azitromicina, cefalexina, ceftriaxona, ciprofloxacina, claritromicina, clindamicina, metronidazol, norfloxacina, penicilina G benzatínica y sulfametoxazol con trimetoprima, entre otros antibióticos.
El listado incorpora budesonida, budesonida con formoterol y salbutamol para patologías respiratorias. Además, se contempla levotiroxina para tratamientos tiroideos, simvastatina y fenofibrato, hierro y ácido fólico. A todo esto, se suma medicamentos como ibuprofeno y paracetamol, omeprazol, sales de rehidratación oral, vitamina D, loratadina y distintos medicamentos de uso pediátrico.
Al respecto, Báez precisó que el cálculo realizado con valores de mediados de año ubicaba la compra entre $1.000 millones y $1.200 millones mensuales. “El valor que teníamos en junio ya en este momento no es viable”, señaló. Inclusive, explicó que parte de las drogas o insumos utilizados para la fabricación de medicamentos depende de componentes importados y, por lo tanto, del valor del dólar.
EL 60% DE LOS MISIONEROS DEPENDE DE LA RED PÚBLICA DE SALUDSegún estimó Báez, aproximadamente el 60% de la población de Misiones no cuenta actualmente con cobertura de una obra social o prepaga. Se trata de personas que dependen en mayor medida de la red pública para acceder tanto a la consulta como al tratamiento. “Estamos hablando de gente con pocos o ningún recurso, pero sin cobertura social”, explicó.
En el pasado, el esquema de Remediar permitía que una persona acudiera a un CAPS o a un hospital de Nivel I, recibiera atención y, con la correspondiente indicación médica, retirara allí mismo el medicamento necesario. Actualmente, según sostuvo Báez a Misiones Online, garantizar esa provisión forma parte de la estrategia de atención primaria. Sobre todo, porque permite controlar enfermedades antes de que produzcan complicaciones de mayor gravedad.
A modo de ejemplo, el subsecretario mencionó que la compra de remedios contra hipertensión por parte de la provincia “no es un gasto, sino una inversión. Trabajar con medicamentos antihipertensivos permite que esa hipertensión sea controlada. Y de esa manera una persona se salva de la internación y no tenemos un gasto mayor”..
MÁS PACIENTES RECURREN AL SISTEMA PÚBLICOSegún la Subsecretaría de Apoyo y Logística del Ministerio de Salud Pública, el incremento del esfuerzo financiero provincial está vinculado con una mayor demanda de la red pública. Esto se debe a que personas que antes compraban los medicamentos por su cuenta o podían afrontar los copagos de una cobertura ahora recurren al Estado ante la imposibilidad de sostener esos costos.
En ese contexto, la situación de Remediar representa una parte de las dificultades que, según la cartera provincial, afronta Misiones por la disminución de aportes nacionales. El acceso a recursos para salud sexual y reproductiva también resultó afectado. Al mismo tiempo, la provincia tuvo que asumir la adquisición de leche destinada a hijos de madres con VIH. Tal adquisición no forma parte de los hasta $1.200 millones mensuales calculados para reemplazar los medicamentos de Remediar.
En ese contexto, Báez advirtió en Misiones Online que la capacidad financiera provincial no es ilimitada. “Hay un montón de programas que están dejando de aportar lo que aportaba Nación y la provincia tiene que hacerse cargo”, afirmó. Sobre el impacto sanitario del proceso, consideró que la reducción de la prevención y de los tratamientos en el primer nivel puede traducirse posteriormente en enfermedades más complejas y mayores costos para el propio sistema sanitario.