Raspall destacó además que el texto fue pensado desde el ámbito educativo formal y con una base científica sólida. La idea fue producto de la propia experiencia y la observación empírica en el ejercicio de la profesión. “El libro está escrito en lenguaje de educación formal, con punto de partida en la primera infancia. La evidencia científica es contundente en cómo interfiere en el desarrollo el uso temprano e intensivo de dispositivos digitales”, puntualizó.
Uno de los momentos más resonantes de la presentación llegó cuando el psiquiatra sintetizó el eje del debate con una frase directa: “Cuando le entregás el teléfono a un chico, en realidad estás entregando a tu hijo al teléfono”, planteando la necesidad de un acompañamiento adulto consciente y activo.
La presentación convocó a docentes, familias y público interesado en reflexionar sobre el impacto de las pantallas en la educación contemporánea. La jornada se desarrolló como un espacio de diálogo abierto, donde se compartieron herramientas y preguntas urgentes sobre cómo educar en un mundo hiperconectado sin perder de vista el valor de la palabra, el encuentro y la construcción colectiva de sentido. El encuentro dejó instalada una idea transversal: la tecnología forma parte del presente, pero su integración educativa exige acuerdos comunitarios, conciencia crítica y responsabilidad compartida.