Su legado es hoy una realidad que caminamos a diario: está en cada escuela que fundó, en su lucha por una educación que nos permitiera pensar por nosotros mismos y en su amor por la herencia guaraní-jesuítica, que siempre buscó revalorizar como nuestra verdadera esencia. Durante el homenaje, ver sus objetos personales —como esa vieja valija de viaje que lo acompañó por tantos rincones de la tierra colorada— fue un recordatorio de que su labor nunca se detuvo.
Un cierre con alma y música
El acto contó con la presencia de autoridades provinciales y de la Diócesis de Posadas, encabezada por Monseñor Juan Rubén Martínez, pero sobre todo con el cariño de una comunidad educativa que se siente hija de su obra. El momento más movilizador llegó con la música: el ministro Joselo Schuap, junto al violinista Mariano Corbillon, interpretaron "Justicia vengo a pedir". Las cuerdas del violín y la letra de Lucas Segovia resonaron como un compromiso renovado por la Verdad y la Justicia que Kemerer tanto pregonó.
Recordar a Kemerer este 24 de marzo es entender que la memoria no es solo mirar hacia atrás con tristeza, sino honrar a quienes, como él, sembraron luz en medio de la oscuridad para que hoy podamos vivir en libertad.







