Misiones, Argentina — Miércoles 21 de octubre de 2026
La Policía de Misiones presentó al Gobierno provincial un plan de contingencia para anticipar posibles crecidas, inundaciones y emergencias sanitarias durante el período 2026-2027. Esta iniciativa se suma a la Mesa de Coordinación Operativa, ya establecida por el Gobierno de Misiones, y prevé relevamientos territoriales a través de las 15 Unidades Regionales, un sistema centralizado de información y la coordinación con municipios, organismos especializados y organizaciones comunitarias.
Mientras la provincia sigue enfrentando las consecuencias de las recientes crecidas de sus ríos, el Gobierno de Misiones fortalece su sistema de prevención y respuesta ante emergencias climáticas. En este contexto, la Jefatura de Policía presentó un plan integral de contingencia que permitirá anticipar riesgos, identificar poblaciones vulnerables y organizar los recursos disponibles frente a posibles nuevos episodios de lluvias extraordinarias asociados al fenómeno de El Niño.
La presentación contó con la participación del ministro de Gobierno, Marcelo Pérez; el ministro de Desarrollo Social, Fernando Meza; el jefe de Policía, comisario general Sandro Alberto Martínez; y el subjefe de Policía, comisario general Raúl David Maslowski, quien expuso los principales puntos del plan.
También estuvieron presentes el subsecretario de Seguridad y Justicia, Víctor Eduardo Maj; el subsecretario de Asuntos Municipales, José Bautista Schiro; el subsecretario de Protección Civil, Enrique Parra; y representantes de Defensa Civil. Además, los jefes de las 15 Unidades Regionales participaron de forma virtual, en el marco de la coordinación de las acciones preventivas en toda la provincia.
Bajo la dirección del gobernador Hugo Passalacqua, el Gobierno provincial cuenta con una Mesa de Coordinación Operativa que ya está en funcionamiento y realiza reuniones para evaluar los impactos de las crecidas actuales, analizar posibles escenarios futuros, identificar los recursos disponibles y determinar las necesidades de refuerzo.
El plan presentado por la Policía se integra a esta estructura de trabajo, con el fin de ampliar la capacidad de prevención y respuesta mediante la participación de distintos organismos del Estado, municipios, iglesias y organizaciones comunitarias.
La planificación responde a un escenario climático que demanda especial atención. Según las perspectivas para el período 2026-2027, el fenómeno de El Niño podría intensificarse entre noviembre y diciembre, con posibles efectos durante los primeros meses del próximo año.
En Misiones, los riesgos no dependen solo de las lluvias locales. Las precipitaciones intensas en territorio brasileño también pueden aumentar los caudales de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú, con consecuencias en localidades ribereñas, puentes, rutas y caminos rurales.
Paralelamente, se avanza en el desarrollo de un sistema de alerta para mantener informada a la población sobre la evolución de las condiciones climáticas y los riesgos que podrían presentarse en cada zona.
Uno de los componentes clave del plan es la recopilación anticipada de información territorial. A través de sus 15 Unidades Regionales, la Policía de Misiones ya comenzó relevamientos en sectores considerados vulnerables, iniciando por las zonas cercanas a los ríos Paraná y Uruguay.
Las dependencias policiales deberán identificar familias asentadas en áreas inundables, personas que requieren asistencia especial, comunidades que podrían quedar aisladas y caminos o accesos susceptibles de interrupción.
También se registrarán posibles centros de evacuación, medios de transporte, comunicaciones alternativas y recursos disponibles en cada municipio.
Toda esta información se incorporará a una base centralizada de la Jefatura de Policía, lo que permitirá conformar un mapa provincial de riesgo y establecer prioridades de intervención según la situación de cada localidad.
De esta manera, se buscará determinar anticipadamente qué familias podrían necesitar evacuación, cuáles son los caminos críticos, dónde sería necesario disponer provisiones y qué recursos adicionales deberían movilizarse ante una emergencia.
El plan contempla una respuesta que va más allá de los rescates y las evacuaciones. Una crecida extraordinaria puede dejar comunidades sin acceso terrestre, interrumpir el abastecimiento de agua potable, dificultar la llegada de medicamentos y afectar la conservación y distribución de alimentos.
Por ello, la planificación incluye la identificación de fuentes de agua segura, depósitos, vehículos de abastecimiento, reservas de combustible, medicamentos esenciales y establecimientos que puedan utilizarse como centros de alojamiento temporal.
Asimismo, se prevé la coordinación con el Ministerio de Salud Pública para desarrollar acciones preventivas frente a enfermedades relacionadas con aguas contaminadas, proliferación de mosquitos y roedores, y otros riesgos sanitarios que pueden presentarse durante y después de las inundaciones.
En este esquema, los municipios, las iglesias y las organizaciones comunitarias tendrán un papel importante en la identificación de necesidades y la asistencia territorial, junto con Protección Civil, Defensa Civil, Bomberos, Vialidad, hospitales y las áreas de desarrollo social.
El dispositivo policial establece cuatro etapas operativas: preparación, vigilancia reforzada, preemergencia y emergencia activa.
Estas etapas abarcan desde la actualización de los relevamientos y el seguimiento de los cursos de agua hasta la preparación de centros de evacuación, el despliegue preventivo de recursos, las evacuaciones y la asistencia a las comunidades afectadas.
La Jefatura de Policía centralizará la información enviada por los comandos regionales para evaluar necesidades, organizar sus recursos y canalizar los requerimientos que deban resolverse mediante otros organismos.
En tanto, las áreas especializadas intervendrán de acuerdo con sus competencias en cuestiones vinculadas con la seguridad de los puentes, la potabilización del agua, la atención sanitaria, el abastecimiento y la asistencia social.
La Policía de Misiones cuenta con casi 10 mil efectivos distribuidos en dependencias de todo el territorio provincial. Esta estructura constituye uno de los principales recursos operativos para sostener los relevamientos preventivos y colaborar ante eventuales emergencias.
A través de las 15 Unidades Regionales, la institución tiene presencia permanente en ciudades, barrios, colonias y parajes, lo que permitirá mantener contacto con las autoridades locales, verificar accesos críticos, identificar familias expuestas y actualizar la información territorial.
Ante una situación de emergencia, los comandos regionales podrán organizar dispositivos de seguridad, colaborar en evacuaciones, controlar accesos peligrosos, proteger bienes en sectores afectados y facilitar la asistencia a las comunidades.
El despliegue será progresivo y responderá a los niveles de alerta establecidos, buscando mantener los servicios ordinarios de seguridad en toda la provincia.
La implementación también contempla reuniones con intendentes, verificación de puntos críticos, identificación de centros de evacuación, evaluación de recursos faltantes y actualización permanente de la información.
Con los primeros relevamientos en marcha, la Jefatura de Policía avanza en la consolidación de la base provincial de información, cuyos resultados se coordinarán con la Mesa de Coordinación Operativa y los organismos competentes para planificar las acciones preventivas y de respuesta ante los escenarios climáticos previstos.







