POSADAS - ENCARNACIÓN. Mientras la Justicia Federal investiga una red de contrabando en el Puente Internacional, un episodio paralelo ha causado una profunda indignación en la comunidad. Todo comenzó la noche del 11 de marzo, cuando un matrimonio paraguayo intentó ingresar al país con un cachorro de raza Pomerania para regalárselo a un familiar. Al no contar con los papeles del SENASA, el agente de turno les dio la indicación correcta: debían regresar con el animal a su país. Sin embargo, la situación dio un giro oscuro cuando intervino la jefa de turno, Cintia Baran, quien recientemente había ascendido al cargo.
Baran, contradiciendo el procedimiento estándar, le comunicó a la pareja que el cachorro debía ser secuestrado por "razones administrativas". Ante la desconfianza de los dueños, la funcionaria habría ejercido presiones y amenazas hasta que lograron quitarles al animal. Lo que la pareja no imaginó es que el destino del perrito no sería un canil oficial ni el retorno a Paraguay, sino el propio living de la jefa aduanera. La estafa salió a la luz al día siguiente, cuando los damnificados se presentaron en la Aduana central para denunciar el hecho, activando una investigación interna que terminó encontrando al cachorro viviendo en la casa de la funcionaria.
Furia, "chapeo" y denuncia penal
Lejos de mostrar arrepentimiento cuando se le ordenó devolver el animal, testigos aseguran que Baran reaccionó con violencia, amenazando a sus propios compañeros y haciendo alarde de supuestas influencias en la Casa Central de la Aduana para intentar sostener su impunidad. A pesar de sus intentos por "chapear" con contactos, la gravedad del hecho fue tal que las autoridades aduaneras pidieron disculpas a la pareja y les restituyeron a su mascota.
Las consecuencias para Baran no tardaron en llegar: fue removida de forma inmediata de su cargo de jefa y se le iniciaron actuaciones disciplinarias. Pero el escándalo cruzó la frontera administrativa y llegó a la justicia; Gendarmería Nacional presentó una denuncia penal por abuso de autoridad. Aunque circulan versiones sobre gestiones sigilosas para intentar proteger a la funcionaria, el repudio social y el registro de su accionar ilegal han puesto su carrera en un punto de no retorno, dejando una mancha más en una semana negra para el control fronterizo de Posadas.




