El conflicto bélico en Oriente Próximo entró hoy en una fase de desconcertante diplomacia. Tras semanas de bombardeos intensos por parte de Estados Unidos e Israel, Donald Trump anunció a través de sus redes sociales una tregua de cinco días en los ataques contra la infraestructura energética de Irán.
Pese al optimismo de la Casa Blanca, que ve en Mohammad Bagher Ghalibaf (presidente del Parlamento) un interlocutor viable, el régimen iraní salió rápidamente a desmentir cualquier mesa de diálogo. Desde Teherán atribuyen el freno de los ataques no a una negociación, sino al temor de Washington ante la amenaza persa de golpear centrales eléctricas en toda la región. Esta incertidumbre provocó un fuerte impacto en los mercados: tras días de subidas constantes, el precio del petróleo Brent cayó bruscamente aunque se mantiene en torno a los 100 dólares, reflejando la volatilidad de una zona por donde circula el 20% del crudo mundial.
El costo humano y la presión europea
Mientras la diplomacia de micrófonos continúa, la realidad en el terreno es devastadora. Se estima que al menos 636 personas han muerto en Teherán desde el inicio de la ofensiva.







