IRÁN. La guerra en Medio Oriente escaló este lunes hacia un objetivo estratégico: la red de servicios básicos de Irán. En una operación conjunta, fuerzas de Estados Unidos e Israel lanzaron misiles contra infraestructuras críticas en Isfahán, el corazón geográfico de la distribución de gas iraní, y en Jorramchar, un punto clave para la generación de electricidad en el oeste del país. Los reportes indican daños severos en edificios administrativos y estaciones reductoras de gas, además de impactos en zonas residenciales circundantes, lo que agrava la crisis humanitaria en el territorio.
Esta maniobra militar responde directamente a la estrategia de "máxima presión" de Donald Trump, quien busca forzar a Teherán a desbloquear el Estrecho de Ormuz. Como respuesta a la invasión iniciada el pasado 28 de febrero, Irán mantiene cerrada esta vía marítima por donde circula el 20% del petróleo mundial, una medida que ha disparado los precios de los combustibles y ha puesto en jaque la economía de las potencias occidentales.
Un saldo trágico en menos de un mes
A casi cuatro semanas del inicio de las hostilidades, el costo humano es desgarrador. Según los últimos balances, la agresión conjunta ya se ha cobrado la vida de más de 1.300 civiles y ha dejado a más de 18.000 personas heridas. El ataque a la central de Jorramchar no solo afecta la producción de energía, sino que representa un golpe al funcionamiento básico de la sociedad iraní, mientras la comunidad internacional observa con temor la posibilidad de que el conflicto se transforme en una crisis energética global sin precedentes.







